Por Sabrina Serer
Cada apertura legislativa es, en algún sentido, una promesa pública. El Ejecutivo presenta su agenda, enuncia sus prioridades y traza el rumbo del año. La pregunta que siempre me hago —como especialista en gestión pública— es: ¿qué mecanismos existen para verificar si lo que se anuncia efectivamente se ejecuta?
Del discurso al sistema
La apertura legislativa 2026 en Neuquén llega en un contexto de alta expectativa ciudadana y presión fiscal. Vaca Muerta genera recursos, pero la distribución de esos recursos requiere decisiones políticas que trascienden la coyuntura.
Un Estado que anuncia sin medir, que promete sin monitorear, que ejecuta sin evaluar, no es un Estado estratégico: es un Estado reactivo. Y los estados reactivos no construyen desarrollo; administran emergencias.
Lo que la apertura debería incluir
Desde la perspectiva del MGI, una apertura legislativa sólida debería venir acompañada de: indicadores de gestión públicos y accesibles, mecanismos de rendición de cuentas periódica, y un presupuesto orientado a resultados —no solo a insumos.