Por Sabrina Serer
Un país frente al espejo
Argentina atraviesa un punto de inflexión. La discusión sobre si el gobierno actual puede —o no— sostener su proyecto económico y político trasciende a la figura del presidente: interpela a toda la dirigencia, al sistema político y a la cultura institucional del país.
Detrás de cada dato económico y de cada disputa parlamentaria, se esconde una pregunta de fondo: ¿tenemos, como Nación, la madurez necesaria para realizar los cambios estructurales que hace décadas postergamos?
Las tres deudas estructurales
Argentina tiene tres deudas estructurales que ningún gobierno resolvió: la inflación crónica, la desigualdad territorial y la debilidad institucional. Cualquier proyecto político que no tenga respuestas serias para estas tres dimensiones está condenado a repetir el ciclo de promesas y frustraciones.
La gobernanza estratégica que propone el MGI no es una solución mágica. Pero sí es un marco para tomar decisiones más inteligentes, más transparentes y más orientadas al largo plazo. En un país acostumbrado a la emergencia permanente, eso ya sería un cambio revolucionario.