Por Sabrina Serer
La salud pública no puede gestionarse en soledad. Las pandemias, las enfermedades infecciosas y los desafíos nutricionales no reconocen fronteras. La cooperación internacional en salud no es una cesión de soberanía: es una forma inteligente de ejercerla.
El costo de la desconexión
Cuando un país se aleja de redes internacionales de información sanitaria, pierde acceso anticipado a alertas epidemiológicas, protocolos de respuesta y financiamiento para investigación. Estos no son bienes menores: son infraestructura crítica para la gestión de la salud pública.
La gobernanza estratégica implica evaluar cada decisión no solo por sus costos inmediatos, sino por sus consecuencias de mediano plazo. En salud pública, esas consecuencias pueden medirse en vidas.