Por Sabrina Serer
En el mundo de la gestión pública, el cierre de año suele ser un momento de rendición de cuentas formal: informes, memorias anuales, presentaciones ante legislaturas. Pero debería ser algo más: un momento genuino de aprendizaje institucional.
Evaluar para mejorar
La diferencia entre un Estado que aprende y uno que solo cumple con sus obligaciones formales está en cómo usa la información que genera. Los datos de gestión son valiosos no solo como evidencia de lo que se hizo, sino como insumo para decidir mejor en el futuro.
El MGI incorpora ciclos de evaluación sistemática que permiten a los equipos de gestión ir del dato al aprendizaje, y del aprendizaje a la mejora concreta. No como ejercicio burocrático, sino como práctica cultural de las organizaciones públicas.