Por Sabrina Serer

La gestión pública tradicional fue diseñada para un mundo más simple: problemas acotados, recursos predecibles, ciudadanos con expectativas moderadas. Ese mundo ya no existe.

La complejidad como condición de la gobernanza contemporánea

Los estados modernos enfrentan problemas que no tienen soluciones lineales: cambio climático, desigualdad estructural, crisis sanitarias, transformación digital, migraciones. Resolver estos desafíos con herramientas del siglo XX es una receta para el fracaso.

El Modelo de Gobernanza Integrada (MGI) que desarrollé surge precisamente de esta constatación. No es un modelo teórico: es una respuesta práctica a los desafíos reales de la gestión pública argentina y latinoamericana.

Las cuatro dimensiones del MGI

El MGI integra cuatro dimensiones que la gestión pública tradicional suele trabajar de manera fragmentada: planificación estratégica, gestión presupuestaria orientada a resultados, evaluación de impacto y rendición de cuentas ciudadana. La integración de estas cuatro dimensiones es lo que permite pasar de administrar recursos a producir resultados.