Por Sabrina Serer
Hay una verdad incómoda en la gestión pública argentina: la infancia suele ser la última en la fila cuando se distribuyen los recursos y la primera cuando se aplican los recortes.
El retorno más alto de la política pública
La evidencia es contundente: cada peso invertido en primera infancia genera entre 7 y 13 pesos de retorno social a largo plazo. No es filantropía, es racionalidad económica. Los estados que priorizan la niñez no solo son más justos: son más eficientes.
En Neuquén, provincia con recursos energéticos extraordinarios, esta ecuación debería ser aún más evidente. La renta de Vaca Muerta puede financiar hoy las capacidades del mañana —si existe la voluntad política y la arquitectura institucional para hacerlo.
Gobernar con perspectiva de ciclo de vida
El MGI plantea que una gestión pública orientada a resultados debe pensar en ciclos de vida, no solo en mandatos electorales. Las políticas de niñez son, por definición, políticas de largo plazo: sus efectos se miden en décadas, no en trimestres.
Cuidar a las niñeces es, en definitiva, el acto político más estratégico que puede realizar un Estado. Es gobernar el futuro desde el presente.