Por Sabrina Serer

Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo. También tiene una de las crisis humanitarias más graves del hemisferio occidental. Esta paradoja no es un accidente: es el resultado de décadas de decisiones de gobernanza que priorizaron la concentración del poder sobre la construcción institucional.

La maldición de los recursos: causas institucionales

La «maldición de los recursos» no es inevitable. Es el resultado de instituciones débiles, falta de transparencia en la gestión de la renta, y la captura del Estado por intereses particulares. Noruega tiene petróleo y es uno de los países con mayor bienestar del mundo. La diferencia no está en los recursos: está en cómo se gobiernan.

Para quienes gestionamos o asesoramos a estados con riqueza energética —como Neuquén— el caso venezolano es una advertencia y también una hoja de ruta invertida: hacer exactamente lo contrario.