El Día Internacional de la Mujer tiene su origen en uno de los momentos más simbólicos de la historia política del siglo XX. El 8 de marzo de 1917, miles de mujeres rusas salieron a las calles de Petrogrado reclamando “pan y paz”. Décadas después, las Naciones Unidas institucionalizaron la fecha como jornada de reflexión sobre las desigualdades estructurales que enfrentan las mujeres.

Más de un siglo después, el desafío continúa siendo el mismo: transformar los derechos formales en igualdad real.

Violencia de género: el indicador más extremo de desigualdad

En Argentina, durante 2025 se registraron más de 260 femicidios, lo que equivale aproximadamente a una mujer asesinada cada 33 horas. La mayoría ocurre en el ámbito doméstico, en gran parte de los casos el agresor es pareja o expareja, y cientos de niños y niñas quedan huérfanos cada año.

La violencia de género no es únicamente un problema criminal. Es, sobre todo, un problema de arquitectura institucional.

La economía invisible del cuidado

Las mujeres dedican en promedio entre 6 y 7 horas diarias al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, mientras que los varones dedican aproximadamente 3 horas. Alrededor del 75% del trabajo doméstico es realizado por mujeres. Si ese trabajo fuera contabilizado dentro de la economía formal, representaría cerca del 15% del PBI nacional.

Educación: la revolución silenciosa de las mujeres

Las mujeres representan aproximadamente el 60% de la matrícula universitaria en Argentina. Sin embargo, los varones continúan predominando en sectores estratégicos como ingeniería, informática y tecnología. La brecha de género ya no se encuentra en el acceso a la educación, sino en las oportunidades laborales y los espacios de liderazgo.

Liderazgo femenino: avances con techos de cristal

Las mujeres ocupan aproximadamente el 40% del Congreso Nacional y cerca del 35% de los cargos de decisión en el sector público. Sin embargo, en el sector privado la presencia femenina en directorios empresariales sigue siendo inferior al 15%. Esto revela la persistencia de techos de cristal en los niveles más altos de toma de decisiones.

De la igualdad declarativa a la igualdad gestionada

Los países que lideran los indicadores globales de igualdad —como Islandia, Noruega y Suecia— aplicaron políticas sostenidas durante décadas: sistemas universales de cuidado, licencias parentales compartidas, paridad política y presupuestos con perspectiva de género.

Gobernanza Estratégica Integrada: un nuevo paradigma

El Modelo de Gobernanza Estratégica Integrada plantea que las políticas públicas deben articular tres dimensiones clave: planificación estratégica, presupuesto público y monitoreo de resultados. El objetivo es superar la fragmentación institucional y construir políticas orientadas a resultados concretos en la ciudadanía.

Presupuesto Espejo: innovación en gestión pública

El Presupuesto Espejo permite visualizar de manera transversal todos los recursos del Estado destinados a resolver un problema público. Consiste en identificar el problema estructural, mapear todas las políticas que inciden sobre él e integrar esos recursos dentro de un espejo presupuestario transversal.

Plan de Igualdad 2030: un enfoque basado en resultados

Superar las desigualdades de género requiere transformar las políticas públicas en estrategias medibles. La siguiente matriz presenta objetivos, indicadores y metas hacia 2030 bajo un enfoque de gestión estratégica.

Cuadro estratégico de políticas públicas para la igualdad de género — Sabrina Serer
Cuadro estratégico de políticas públicas para la igualdad de género: objetivos, indicadores y metas hacia 2030. Nota: elaboración propia de la Cra. Sabrina Serer.

Índice de Igualdad Estratégica 2030

Se propone el Índice de Igualdad Estratégica, una herramienta analítica que permite monitorear la articulación entre gobernanza institucional, asignación presupuestaria e impacto social.

Índice de Igualdad Estratégica: dimensiones de medición — Sabrina Serer
Índice de Igualdad Estratégica: dimensiones de medición para el monitoreo de políticas públicas de género. Nota: elaboración propia de la Cra. Sabrina Serer.

Igualdad de género como política de desarrollo

La igualdad de género no es solamente una agenda de derechos. Es también una estrategia de desarrollo económico y social. Los países que han logrado mayores niveles de igualdad presentan economías más innovadoras, mayores niveles de bienestar social y mayor productividad económica.

“La igualdad de género no se alcanza únicamente ampliando derechos. Se alcanza cuando el Estado es capaz de diseñar instituciones que produzcan resultados. Gobernar el futuro implica planificar estratégicamente, asignar recursos con inteligencia y medir si las políticas realmente transforman la vida de las personas. La igualdad no es una consigna: es una arquitectura de políticas públicas.” — Cra. Sabrina Serer

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